Cómo las plataformas enseñan a escribir igual antes de que la IA terminara de acelerar el molde

En un ecosistema como Substack, el modelado masivo no sucede por instrucción directa, sino, a través de la performatividad de la plataforma. La arquitectura del sitio “enseña” a los nuevos creadores cómo deben comportarse basándose en lo que hacen los más exitosos.
En este punto, aparecen 4 situaciones puntuales que determinan el comportamiento masivo del resto, visto desde el modelado.
El espejo de éxito:
(Modelado Simbólico). Las listas de “Top Paid” o las recomendaciones de la plataforma actúan como el modelo a seguir. El usuario nuevo analiza la estructura, la frecuencia de publicación y el tono de esos referentes para replicarlos, esperando obtener el mismo refuerzo (suscriptores y dinero).
Mimetismo de formato:
La interfaz estandariza la estética. Al haber pocas opciones de diseño, la performatividad se centra en el estilo de escritura y en las estrategias de call-to-action. Se crea un “estándar de comportamiento” donde todos aprenden vicariamente que “así es como se escribe un Substack exitoso”.
Refuerzo social masivo:
Las funciones de Notes y las recomendaciones entre autores crean un bucle de retroalimentación. Cuando un autor adopta una postura o formato que recibe mucha tracción, el resto del ecosistema lo observa y lo imita, consolidando esa conducta de manera masiva.
Validación por proximidad:
Al recomendar a otros, los autores modelan para su audiencia qué es lo que “merece ser leído”, moldeando el gusto y el comportamiento de consumo de miles de lectores al mismo tiempo.
En resumen, la plataforma actúa como un gran laboratorio de aprendizaje vicario donde la performance de unos pocos dicta las normas de conducta de la mayoría.
Desde luego, si esto lo vemos como una guía, en apariencia se ve óptima y valiosa por los resultados finales. Pero, mientras se auto domestican en su escritura, ya están cediendo a un modelo. Y allí, el escritor pierde identidad, voz y autodeterminación.
La estructura está diseñada para que de forma sutil llegues a la conclusión de que, si no entras en el molde prefabricado, las oportunidades de que seas más visto, obtengas likes y comentarios, se reduzcan casi a cero.
Esa es una de las principales razones por las que autores con voz propia, que deberían ser leídos y recomendados, terminan en un ostracismo que los diluye en una vorágine que termina alejándolos.
Me resulta hasta curioso que hoy muchos atribuyan la uniformidad de la escritura únicamente a la IA, cuando buena parte del ambiente digital ya venía moldeando conductas mucho antes de los modelos generativos.
Las plataformas llevan años enseñando qué tono funciona, qué estructura retiene más atención, qué emociones generan interacción y qué tipo de personalidad obtiene mayor visibilidad.
La IA no apareció y de pronto creó el molde. Llegó a un entorno donde millones de personas ya estaban siendo condicionadas para adaptarse a él. Y quizás eso sea lo que más incomoda: no fue la máquina la primera en uniformar la escritura. Antes de ella, ya muchos humanos habían aprendido a sonar parecido para no quedarse fuera a la hora de repartir el pastel.
¿Qué se puede hacer en torno a esto? Se me ocurre que en principio, dejar el temor a no entrar en la manada o la tribu. Desde esa posición, se puede ser menos dependiente y más autónomo. Pero también eso choca con los intereses que tengas en lo individual, y en ese punto económico quizás privarán las urgencias
Quizás un balance o punto de equilibrio sea una precaria solución. Entrar más en la fricción, o el debate, para desalgoritmizar el entorno. Cuando somos inmunes a la manipulación cognitiva, recuperamos un poco de lo que somos, y allí, los méritos de cada uno serán más valiosos que las métricas.


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