Responder cuatro preguntas me llevó a una conclusión distinta sobre la IA, la lectura y la honestidad.

Leyendo esta tarde sobre el tema viral “Pangram en Substack”, me topé con un artículo en inglés escrito por Lisa Kostova. En su texto, Lisa se hace algunas preguntas que son, al menos para mí, la columna de su tesis y que me provocaron la curiosidad que a cualquiera que le hagan ese tipo de preguntas le podría generar.

  • ¿Por qué quiero saber si un autor usó IA?

  • ¿Cambiaría saberlo realmente mi experiencia como lector?

  • ¿Estoy buscando comprender una idea o emitir un juicio sobre quien la escribió?

  • ¿Qué pesa más para mí: la honestidad del autor o el método que utilizó?

Pues como soy, ante todo, un buen lector, me propuse responder estas preguntas.

¿Por qué quiero saber si un autor usó IA?

Si alguna vez alguien me preguntara eso y me dijera que tratara de resumir mi respuesta en una sola palabra, la primera palabra que vino a mi mente, incluso leyendo a Lisa, fue “morbo”.

Antes de seguir, deseo aclarar que esa palabra llegó a mi mente, no desde el ángulo que se le atribuye en otro contexto. Aquí hay que separar la paja del trigo. En Substack específicamente, se le ha atribuido a la IA una especie de estigma que parece, a veces, como algo prohibido, y fue desde esta perspectiva que mi mente proyectó la palabra morbo.

Google define morbo como una atracción hacia lo prohibido, un interés por temas oscuros y una curiosidad por asuntos íntimos o extraños.

En mi caso, el interés por esos asuntos íntimos y extraños apunta a la plataforma en sí, o sea, hacia Substack. Es un hecho que en otros espacios la IA ya es parte del panorama. Se ha aceptado de forma casi normal y ver imágenes o videos generados no es algo que se penalice y menos motivo para estigmatizar a nadie.

¿Cambiaría saberlo realmente mi experiencia como lector?

Llevo menos de 6 meses en Substack y ya ni recuerdo ni cómo ni por qué llegué. (Viejo al fin). Lo importante es que esta pregunta me indujo a pensar directamente en mí. Antes de convertirme en cronista deportivo, pues es tan solo eso lo que soy o me considero, fui y sigo siendo un ávido lector.

Aquí debo aclarar que ya no compro libros, y ya ni recuerdo cuál fue el último que compré. Pero nunca dejé de leer en otros formatos.

Al llegar a Substack, antes de Pangram, obviamente, comencé a leer a diferentes autores y escritores de la misma forma que siempre lo hice, intentando discernir qué me transmitían y explorar sus tesis. Jamás me pasó por la mente averiguar si ese texto que leía estaba o no asistido por una IA.

Por tanto, creo que con lo dicho respondo de forma honesta que mi experiencia como lector jamás estuvo, y creo que nunca lo estará, supeditada a que un detector, ya sea Pangram o ZeroGPT, me diga qué % de lo que leí fue o no asistido por IA.

En este punto, deseo, con el permiso de Uds., hacer un aparte. Mientras escribía este texto, me surgió una pregunta que siento la necesidad de escribirla porque conecta lo que han leído sobre las 2 preguntas iniciales.

Si durante este tiempo que he estado en Substack mi experiencia como lector nunca dependió de conocer ese dato numérico adicional, y que no me aporta nada sobre lo leído, entonces no veo cómo un detector pueda mejorar mi forma de leer. Lo único que hace es agregar una información que hasta ahora nunca necesité.

Yo aprendí a leer hace muchas lunas, y más tarde, con el paso del tiempo, aprendí a discernir por cuenta propia… un porcentaje es tan solo un número que nada o poco me dice de quién está detrás de sus ideas… porque antes de hacer de las letras números… hubo una idea.

¿Estoy buscando comprender una idea o emitir un juicio sobre quien la escribió?

A priori, cualquiera podría pensar que esta es una pregunta capciosa. Y lo cierto es que no los culparía. En esta pregunta me detuve a pensar; me dije: Rey, ¿por qué deberías juzgar a la persona que escribió por lo que escribió?

No miento, estuve varios segundos en un lapsus, y luego sonreí, no porque haya encontrado yo la respuesta idónea o ideal para esta pregunta, sino porque a mi mente llegaron, como luces fugaces, autores a los que nunca conocí, pero que leí. Pude estar de acuerdo con sus tesis o, en ocasiones, no, pero es desde allí que tal vez pudiera yo juzgarlos, solo por sus ideas.

Y justo después de eso, acabé comprendiendo que, al menos yo, nunca voy a juzgar a un autor por lo que es, sino por lo que me transmitió al leer lo que escribió.

¿Qué pesa más para mí: la honestidad del autor o el método que utilizó?

Esta pregunta aborda un punto álgido y controversial. Para mí, la razón de lo controversial es que, con la llegada de la IA y la generación de textos, se ha transformado este ámbito literario.

Sin embargo, como cronista y alguien que estuvo ligado a las letras desde hace un buen rato, debo admitir que la honestidad era no un patrón sino la base de mis letras cuando intentaba describir eventos deportivos. Allí descansaba no solo mi credibilidad, sino algo más importante: la transmisión de hechos concretos y verificables.

Ahora bien, intentando hacer uso de la técnica del helicóptero en este ecosistema, debo también admitir que la incursión de la IA y todo lo que allí converge es algo delicado. Autoría, responsabilidad, curaduría, procesos creativos y un sinfín de tareas que son inherentes a la creación de una obra.

Basándome precisamente en todo eso, hoy sigo creyendo que la honestidad continúa siendo el punto de partida y de llegada. Los métodos pueden cambiar; hoy no usamos plumas de ganso ni tinteros, el tiempo es otro.

Los métodos cambiaron cuando apareció la máquina de escribir, cuando llegaron los procesadores de texto, Internet y ahora la inteligencia artificial. Lo que no debería cambiar es la honestidad con la que un autor le explica a sus lectores cómo construyó su obra y asume la responsabilidad por ella.

Creo firmemente que el lector no va a perder su capacidad de discernir porque exista la IA; la perderá cuando deje de confiar en su propio juicio y criterio, y lenta, pero de forma sistemática, empiece a sustituirla por la de una herramienta o por un prejuicio sobre el autor.

Esta reflexión surgió después de leer un artículo asistido por inteligencia artificial. Antes de juzgar cómo fue escrito, te invito a responder primero las preguntas que lo hicieron posible.

Una respuesta a «Antes del porcentaje, hubo una idea»

  1. Every number tells us something. Very few tell us what actually matters.🖤

Deja una respuesta

Trending

Descubre más desde Una Mirada Humana

Suscríbete ahora para seguir leyendo y obtener acceso al archivo completo.

Seguir leyendo